Once personas han tenido que esperar esta mañana por tercera vez en lo que va de mes a que el terapeuta de las sesiones de control de la ira “SE DIGNARA A APARECER, Y NO A SU PUTA HORA, que es para lo que le pagan”, según confirma uno de los afectados, de modo que se ha empezado tarde y la sensación de que estos encuentros son “UNA PUTA PÉRDIDA DE TIEMPO” se ha visto reafirmada otra vez, quedando de manifiesto “que se está TIRANDO EL PUTO DINERO A LA BASURA”, insisten los pacientes.

La paciencia de las personas que sufren dificultades para controlar su ira “tiene un LÍMITE”, declaran los asistentes a estas sesiones, por lo que sería buena idea, dicen, “que no SE LES TOCARA LOS COJONES FALTÁNDOSELES AL RESPETO DE ESTA MANERA UNA Y OTRA VEZ”.

“Van tres días con tres minutos de retraso, no sé ni por qué nos quedamos a esperar, este tío NOS QUIERE JODER, COMO TE LO DIGO”, declara otro de los afectados por esta demora “QUE PONE DE LOS PUTOS NERVIOS”.

Aunque luego en la sesión se han trabajado una serie de ejercicios que han ayudado a contener la rabia y el ambiente se ha destensado considerablemente, al salir de la sala y comentar la hora de la próxima sesión el tema de los retrasos ha vuelto a salir y uno de los pacientes ha roto una silla de una patada.

El terapeuta ha prometido que la semana que viene se abordará el tema de los retrasos y la necesidad de controlar la ira cuando pasen dos minutos de la hora, siendo esta problemática una buena excusa para avanzar. “O SEA QUE LA CULPA DE QUE LLEGUE TARDE AL FINAL SERÁ NUESTRA, NO TE JODE, EL HIJO DE PUTA, QUE LO HACE POR NOSOTROS DICE, EL DESGRACIADO”, concluyen los pacientes.