Levante 1-3 Real Sociedad

Los jugadores del Levante se marcharon en el minuto 75 porque tenían una cena de cumpleaños. El club valenciano ya se ha quejado a la LFP de que les pongan partidos los viernes por la noche.

Valladolid 0-0 Eibar

La semana pasada me llegó por Whatsapp un vídeo horrible en el que dos hombres de un cartel mexicano cortaban las piernas y los brazos a otro de una forma extremadamente cruel. Lo tuve que quitar a los dos minutos. Este partido lo quité a los 30 segundos.

Getafe 0-1 Valencia

Iba a hacer un chiste sobre que el Getafe solo tiene un aficionado, pero la verdad es que el equipo madrileño tiene al menos cinco, porque hay cuatro que siempre se enfadan cuando digo que solo tiene uno.

Atlético 3-2 Athletic

La Fiscalía acusó de terrorismo a varios jugadores del Athletic por dar patadas en Madrid. Se acumulan los problemas en el equipo bilbaíno.

Girona 0-0 Leganés

Los equipos perdieron dos puntos y millones de niños perdieron las ganas de volver a jugar al fútbol.

Alavés 2-1 Huesca

El Alavés nos está enamorando a todos los aficionados al fútbol, al menos hasta que empiecen a perder y todos nos olvidemos de ellos para siempre.

Barcelona 3-4 Betis

Messi volvió antes de tiempo de su lesión y el Barça pasó de ganar a perder. Los culés al fin han entendido que eran más fuertes con Lopetegui que con el argentino. Aunque hay aficionados que ya piensan en romperle el otro brazo para ver si así vuelven a ganar.

Rayo 2-2 Villareal

El Villareal está coqueteando con el descenso, algo que nos parece muy feo porque todos sabemos que el descenso ya está comprometido con el Rayo.

Sevilla 2-1 Espanyol

Los visitantes se adelantaron en el marcador y se pusieron líderes durante un instante; después recordaron que son el Espanyol y que su sitio es otro.

Celta 2-4 Real Madrid

El Real Madrid se fue de Vigo con cinco lesionados, quedando demostrado que Galicia es una tierra demasiado salvaje para la gente de la capital.

Boca Juniors 2-2 River Plate

No quiero dejar de destacar el enorme mérito que tuvo que en un estadio de Buenos Aires, arrebatado de argentinos, se pudiera completar con éxito un minuto de silencio. El deporte nos volvió a enseñar que no hay nada imposible.