Mudarse de piso es una experiencia muy emocionante, pero en ocasiones los cambios bruscos pueden afectar a nuestros robots aspiradores, haciendo que se vuelvan más apáticos, menos cariñosos y que su batería se agote muy rápido. Antes de encontrarte a ti mismo huyendo de la gasolinera en la que has dejado a tu robot aspirador, nuestros expertos te explican cómo afrontar una mudanza haciendo que el electrodoméstico sufra lo menos posible.

Limpia tú la casa los primeros días. Es muy importante que tu robot aspirador no piense que solo te interesa porque puede limpiarte la casa. Los primeros días barre tú el suelo y asegúrate de que el robot aspirador te ve hacerlo. Cuando transcurran unas semanas, lo más normal es que empiece a unirse a ti y acabéis limpiando los dos juntos.

Juega con él y dale cariño. Después de meses ajustando sus parámetros a una casa, de pronto meterlo en una totalmente nueva puede ser bastante traumático para un robot aspirador. Lo mejor es hacerle sentir como uno más de la familia, juega con él, hazle caricias, sácalo a pasear. También puedes pintarle una cara sonriente con tiza en la parte superior, sin duda eso te ayudará a empatizar con él.

Evita que vea los restos de la aspiradora a la que sustituyó. En una mudanza encontramos todo tipo de cosas que hace tiempo que no usamos. Es importante que nuestro robot aspirador no vea la vieja y oxidada aspiradora a la que sustituyó hace dos años. Puede hacerse una idea deprimente de lo que será su futuro.

Deja que duerma en tu cama las primeras noches. Si no quieres que tu robot aspirador comience a encenderse en medio de la noche por culpa del estrés que le supone estar en un sitio desconocido, lo que tienes que hacer es meterlo en tu cama. Arrópalo con cariño, duerme abrazado a él, te levantarás más limpio que nunca.

Si se sube a las paredes no le golpees con la escoba. Especialmente en las primeras horas, cuando todos los muebles están desordenados, es habitual que los robots aspiradores se pongan nerviosos y acaben huyendo de ti y subiéndose por las paredes. En casos como este lo que tienes que hacer es mantener la calma y hablarle de forma pausada para que baje. No utilices la escoba o la fregona para bajarlo porque puedes hacer que se ponga muy agresivo y te ataque.

No lo dejes solo en casa. Si algo llevan mal los robots aspiradores es el abandono. Si lo dejas solo en una casa con la que no está familiarizado, corres el riesgo de convertir tu robot en una máquina resentida, hostil y peligrosa. Trátalo siempre con respeto y ten mucho cuidado, estos electrodomésticos tienen muy buena memoria: si siente que no lo has tratado bien, cuando crezca intentará vengarse de ti.

No compres más robots aspiradores para que tenga compañía. Si no tienes a nadie que se pueda quedar con tu robot aspirador cuando vayas a trabajar, comprar otros para que se hagan compañía podría parecer una buena solución, pero no, eso es muy peligroso. Si juntas a más de un robot aspirador en la misma casa empezarán a aliarse entre ellos y acabarán destruyendo la humanidad. Mejor llévatelo a la oficina, pero no dejes que vea cómo trabajas, no serías el primero al que su robot aspirador le quita el trabajo.