Fuentes cercanas a Merkamueble han informado a la prensa de que, en estos momentos, una pareja está discutiendo en el interior de su establecimiento en lugar de hacerlo en Ikea “como se ha hecho siempre”. Los trabajadores de la tienda se están viendo superados por las circunstancias y reconocen no estar acostumbrados a vivir situaciones de este tipo. “Se llevan tan mal que no han podido esperar a llegar al Ikea”, explican asustados.

Carlos y Ana, de 43 y 49 años respectivamente, llevan más de media hora gritándose en los pasillos de Merkamueble a pesar de encontrarse a apenas 600 metros de un Ikea. “Hay un Ikea enorme en este mismo polígono, todos estamos muy sorprendidos por lo que está pasando”, reconoce Cristina Ruiz, directora de Merkamueble. “Nuestras instalaciones no están preparadas para acoger discusiones de este tipo”, añade preocupada.

Como Merkamueble no dispone de guardería, los hijos de la pareja están viéndolo todo y podrían quedar severamente traumatizados. “La discusión comenzó porque ella quería un sillón blanco y él lo prefería negro”, aclara el responsable de la sección de sofás. “Yo ya alerté a la dirección de que tener más de un color era peligroso”, se sincera.

La prensa ha podido saber que, desde hace cinco minutos, Carlos ha empezado a comparar a Ana con su madre, por lo que parece claro que la cosa venía de atrás y que ya no hay solución posible. “Si no puedes esperar a gritarte hasta llegar al parking de Ikea es que tu relación ya está rota”, explica Waldo Rodríguez, reputado asesor matrimonial.

No se vivía una situación tan desagradable en una tienda de muebles desde que una pareja de enamorados completó todo el recorrido de Ikea entre carantoñas y sin soltarse la mano. “Después de aquello tuvimos que rediseñar todas nuestras tiendas porque claramente no funcionaban”, apunta Jesper Brodin, director ejecutivo de la tienda sueca.