Rosendo Lozano, que se define a sí mismo como “un tirillas, una piltrafa que no tiene ni media guantá”, ha decidido demandar a su abuela “por arruinarme la infancia obligándome a comer espinacas para nada”.

Lozano asegura que la anciana le inculcó el falso mito de que las espinacas le convertirían en un adulto fuerte “como Popeye”, pero tras esperar unos años a que le salieran los músculos, ha asumido que el sacrificio fue en balde. “La única fuerza que tengo ahora es la fuerza de la ley”, sentencia.

La abuela del afectado dice que, si su nieto la demanda, “lo tumbo de una bofetada”, aunque reconoce que “lo de las vitaminas que se escapan del zumo de naranja y lo de esperar a bañarse por la digestión” eran también falsas creencias que ella y toda su generación contribuyó a difundir. “Pero a mí que no me culpe si no tiene novia”, protesta.

Rosendo critica también que su abuela “no me dejaba ver los episodios de Popeye frente al televisor porque decía que me quedaría ciego”. Sin embargo, ella misma “se ha comprado una tele enorme y la tiene muy cerca del sofá”. La mujer admite sus reticencias de antaño pero dice que los nuevos televisores de gran pulgada de Samsung “tienen una tecnología 4k que acorta las distancias de visionado, me he informado. Y además ahora son delgadas y caben perfectamente en el salón porque los tiempos han cambiado”, dice.

“El que único que no ha cambiado es mi nieto el ‘tirillas’”, concluye la mujer.


Debido a la avalancha de jóvenes engañados por sus abuelos, Samsung se ha visto obligado a tomar cartas en el asunto para no dejar impunes a estos mayores mentirosos y ha realizado un estudio donde se demuestra que te puedes beber el zumo sin miedo a que se vayan las vitaminas, a que por muchas espinacas que comas no llegarás a ser Popeye y que no hay televisor lo bastante grande que no entre en tu salón. El 70 % de la población que quiere un televisor más grande está de enhorabuena ya que el 87% de los hogares podrían tener un televisor de 82 pulgadas. Esta, y no otra, es #LaGranVerdad.