Con la intención de ofrecer el mejor servicio posible, Antonio Pacheco, un taxista de Barcelona de 57 años, ha empezado a conducir en dirección contraria para que los turistas ingleses que lleva en su coche se sientan cómodos. “Cada vez que se sube a mi taxi alguien que habla inglés, yo me meto por la dirección contraria y los hago sentir como en casa”, declara con absoluta profesionalidad.

Según Pacheco, sus clientes ingleses agradecen tanto su consideración hacia ellos que a menudo se quedan con la boca abierta y casi sin respirar. “Algunos abren tanto los ojos que parece que no se crean lo que estoy haciendo por ellos”, explica. El taxista todavía no habla bien inglés, pero está convencido de que expresiones como “Stop the car you fucking lunatic!” o “We should jump from this death machine!” significan agradecimiento y gratitud.

“Conducir desde el asiento del copiloto es lo más complicado”, se sincera el taxista. “Para que los turistas ingleses estén cómodos y tranquilos, me siento en el lado derecho, como hacen ellos; aunque al volante se llega bien, alcanzar los pedales requiere mucho esfuerzo”, lamenta. “Obviamente les cobro cerca del doble, porque allí todo es más caro y yo quiero que se sientan como en Inglaterra”, añade.

Por causa de Pacheco, los hospitales de Barcelona ya aparecen en las guías turísticas en inglés como los lugares más visitados de la ciudad. Muchos directores de hoteles lamentan que, de un tiempo a esta parte, “los turistas ingleses siempre duerman en hospitales cuando visitan nuestra ciudad”.