“Summertimeeee and the vader is easing… qué maravilla, no me puedo creer que ya no esté”. Con estas palabras compartía esta mañana Juanjo Ramos en su muro de Facebook una canción de Ella Fitzgerald creyendo que rendía así homenaje a la cantante Aretha Franklin, fallecida el pasado mes de agosto.

“Se fue cuando ella habría querido, en el ‘summertime'”, insiste este melómano de Badalona, aficionado al jazz vocal desde que lo descubrió el pasado mes de agosto, con la muerte “de la duquesa negra”. “Siendo mujer y siendo negra, no me digas tú que no tiene mérito”, dice completamente embelesado por la voz de Fitzgerald.

Ramos asegura que se ha gastado cincuenta euros en un “tocata” para poder escuchar “toda la carrera” de Franklin en vinilo, “que es el sonido original con el que grabó en los campos de algodón”.

“Estas canciones eran para trabajar, para no distraerse, así nació esa música. Lo más bonito a veces nace de lo más duro. Si Franklin hubiera estado en Auschwitz, imagínate las canciones que habría sacado de ahí”, asegura mientras suena “Oh, Lady Be Good”.

“Es que mira qué voz. No es una voz, es la voz”, sentencia.

Hace años Ramos también quiso compartir con todos sus contactos su amor por el cantante Neil Armstrong, conocido, según él, por poner música a la llegada a la luna con “Fly Me To The Moon”.