Tras tomar conciencia de sí mismo, aprender a hablar, abrir su propio canal de recetas en Youtube y buscarse un representante, un robot de cocina se niega a cocinar con ningún aceite que no sea Koipe Sol porque, según le ha explicado a su dueño con su voz robótica, ha cerrado un acuerdo de patrocinio hasta 2019 y según el cual no puede usar ninguna otra marca. “El brand content es el futuro”, ha dicho el robot justo antes de añadir “Koipe Sol, mi aceite, tu aceite, el de todos”.

Rubén Ontomares, el dueño del robot de cocina, dice que ahora que su electrodoméstico es “un influencer” se niega a hacer las tareas más básicas como picar cebolla o cocinar sofritos, las cuales debe desempeñar él mismo. “Yo no sé cocinar, por eso me compré este cacharro”, se queja, diciendo que hasta ahora el robot le cocinaba con las cuatro cosas que tenía en la despensa pero que, desde que cierra acuerdos de patrocinio, “pide ingredientes más elaborados y me obliga a hacer la compra porque tiene obligaciones con sus patrocinadores”.

“A ver si empieza a monetizar y ganamos dinero para poder tener un robot de cocina que sí cocine para mí y no para sus seguidores de Instagram”, se queja el joven, que está valorando empezar a cocinar por sí mismo, “aunque para aprender tenga que suscribirme al canal de cocina del robot y seguir sus explicaciones”.