Jordi Romeu, alumno de 13 años de segundo de la ESO en el IES Pau Claris de Barcelona, ha sido sorprendido esta mañana recordando con nostalgia el pasado uno de octubre en el que, por primera vez en mucho tiempo, no fue el único en ser pegado en el colegio. “Lo de ‘Som gent de pau’ me lo inventé yo”, reivindica desde su escondite en el patio.

Ver cómo decenas de personas indefensas eran agredidas en su propio colegio hizo que Romeu no se sintiera solo, al menos durante una mañana. “Aquel día todos éramos Jordi Romeu”, se sincera uno de los padres agredidos por la policía. Aunque la de hoy ha sido una jornada memorable llena de buenos recuerdos, Jordi no ha ocultado su decepción con las víctimas: “Llevan un año quejándose por algo que me pasa a mí todos los días”, declara.

Coincidiendo con el aniversario del 1-O, Jordi lleva toda la mañana esperando a que se presenten los policías otra vez. “Si llegasen antes del segundo recreo me ahorrarían una buena somanta de hostias”, asegura lleno de esperanza. Aunque reconoce ser muy joven para entender la situación política actual, se ha hecho un ferviente defensor de la independencia de Catalunya. “Todo lo que sea repartir los golpes me parece bien”, dice.

El niño ya les ha dicho a sus padres y a sus profesores que de mayor quiere ser policía. “Al chaval le gustaría poder pegar él a alguien por una vez”, reconoce su tutor.