Tras iniciar su actuación con un memorable solo de la primera epístola a los corintios, el padre Rubén ha deleitado a sus feligreses con una versión muy personal del “Ave María”. Viendo que las 25 personas que arrebataban la capilla de Covarrubias se sabían todas sus oraciones, el cura no ha podido evitar sentirse como una estrella del rock. “¡Más alto, hijos de puta, que os oiga Jesucristo!”, les ha gritado mientras se arrastraba de rodillas por el altar.

Al acabar la ceremonia, el padre Rubén confiesa que tuvo que volver a salir y rezar un “Padre Nuestro” porque el público le estaba pidiendo bises. “La gente se vuelve loca con la oración que Cristo nos enseñó”, asegura todavía emocionado. “Ha sido uno de los mejores shows que recuerdo”, declara mientras se limpia el sudor en la pila del agua bendita. “El domingo que viene repetiré porque ha habido una gran comunión con la gente de este pueblo”, se sincera.

“¡Gracias Burgoooos!”, ha gritado al acabar la misa y antes de dirigirse a la sacristía. “Aquí siempre me da el bajón, la soledad de la sacristía es muy jodida”, reconoce mientras trata de recuperar el aliento. “Hasta hace un minuto estaba rodeado de 25 personas que me adoraban, y ahora estoy aquí solo como si nada”, explica. El padre Rubén ha sufrido una luxación en el codo tras tirarse encima de las cinco señoras que se encontraban en la primera fila. “Una de ellas estaba muy mayor y no pudo soportar mi peso”, lamenta.

Al cierre de la edición, la prensa ha podido saber que el padre Rubén ya se encuentra descansando en su habitación de hotel acompañado por varios monaguillos.