Un reciente estudio sobre la vivienda en España revela que un 67% de los españoles alquila una segunda vivienda para huir de la asistenta. Este incremento se debe a que la culpabilidad por contratar a una persona para que limpie se ha disparado en los últimos años entre los jóvenes.

Manuel Fernández, soltero autónomo de Soria, es uno de los españoles que ha decidido alquilar una segunda vivienda, y asegura que con todo lo que se estaba gastando en cafeterías le compensa pagar otro apartamento.

“La situación empezaba a ser insoportable”, ha declarado el joven soriano, “cada vez que ella llegaba yo ponía cara de estar muy ocupado para que no pensase que soy un vago, teniendo que mantener esta actitud durante tres horas”.

“Me siento culpable si está limpiando conmigo en casa, prefiero irme y que crea que estoy muy liado”

El estudio también revela que más de un 70% de los españoles por debajo de los 45 años encuentra clasista contratar a una asistenta para limpiar su casa, pero no lo suficiente como para limpiarla ellos mismos. Un segundo grupo de estudio cree que se trata de un trabajo tan digno como otro cualquiera, aunque no para ellos. Y un tercer grupo calcula que las asistentas cobran por hora más que ellos en su empresa, así que “no está tan mal”.

“Lo peor es cuando limpia los baños, en ese momento tengo que irme porque no sé qué está pensando ni qué va a encontrar”, relata Fernández, que asegura también no soportar cómo su asistenta coloca los cojines sobre la cama, aunque prefiere no decírselo para “no parecer un tirano” y marcharse con un maletín vacío a una supuesta reunión.

Los últimos datos recogidos evidencian que el 54% de los españoles pasea con una libreta por la casa con cara de estar pensando y casi un 40% finge hablar por teléfono por un tema de trabajo.

Dado el alto porcentaje de españoles que se ha visto obligado a abandonar su domicilio por la presión sufrida durante la estancia de la asistenta, los expertos afirman que contar con un espacio propio sin tener que hacer nada y no sentirse culpables por ello, mejorará sin duda su salud mental. Aunque también señalan que los inquilinos tendrán que enfrentarse al dilema de contratar una asistenta para su segunda vivienda, teniendo entonces que recurrir a una segunda asistenta para que la asistenta de la primera vivienda no descubra que existe una segunda vivienda. “Es todo un poco lío”, concluye Manuel.