“Si queremos transformar el mundo debemos empezar por nosotros mismos”. Con este slogan ha presentado su campaña la Asociación por el Respeto Anatómico Propio, que ha iniciado este año el debate sobre la necesidad de dar un paso más para proteger a las minorías desfavorecidas y prohibir los adjetivos despectivos referidos al propio cuerpo, incluso en la intimidad.

“Muchos podrían pensar que los más desfavorecidos son los dedos meñiques, por su escaso tamaño y su peligrosa ubicación, pero al final quien paga el rechazo de la sociedad son siempre los mismos”, sentencia la entidad. En este nuevo intento de acabar de una vez por todas con la gordofobia, la ARAP propone dejar de utilizar términos tan ofensivos como “dedo gordo” o “intestino grueso”, tanto en público como en privado. “No hay ninguna necesidad de que nuestros órganos tengan que sufrir este tipo de agresiones verbales, por eso creemos que hay que empezar a atajarlas cuanto antes”, defiende.

Las revistas podológicas especializadas ya han dado un paso en esta cruzada, poniendo en uso expresiones más respetuosas y actuales como “El dedo plus size del pie”, “El dedo curvy” o “Dedo de belleza renacentista”.

La RAE, por su parte, sugiere por el momento la expresión “El miembro de máxima extensión de la porción terminal de una extremidad”. El académico Arturo Pérez-Reverte ya ha mostrado su rechazo ante esta iniciativa y promete abandonar la RAE en caso de que salga adelante.