Tras bajar de la limusina que han contratado, miles de españoles han aparecido en sus respectivos puestos de trabajo luciendo un flamante sombrero de copa y un monóculo de oro solo unas horas después de enterarse de que el Gobierno y Podemos han acordado subir el salario mínimo a 900 euros mensuales. Los españoles que perciben el salario mínimo entienden que ahora todos deben vestir de acuerdo con su nuevo estatus.

“No necesito monóculo, pero esto es lo que toca ahora porque soy un rico de esos y necesito ser coherente”, explica Noelia Gutiérrez, que trabaja como cajera de supermercado en Badajoz. Esta ciudadana también espera que no se le suba “demasiado” a la cabeza su nuevo salario y ha advertido a sus amigos de que le avisen si empieza a olvidar sus orígenes humildes.

Al cierre de la edición, diversos analistas han anunciado que los españoles ya se han endeudado por un valor quince veces superior a la subida salarial del año que viene.