Aunque era un secreto a voces, al fin esta semana la Asociación de Músicos de España ha reconocido oficialmente que las teclas negras del piano no emiten ningún sonido y no sirven más que para decorar o, en algunos casos, “para ayudar a distinguir una tecla blanca de la otra”.

La entidad ha admitido además que los pedales de los pianos tampoco tienen nada que ver con el sonido. “Sirven para acelerar y frenar en los pianos que tienen ruedas, y en los que no tienen son un elemento postizo”, explican los músicos.

Ante la sospecha de que la tecnología actual permite que los pianos toquen solos, y que sus teclas se muevan arriba y abajo sin la intervención humana, la asociación de músicos guarda silencio. “Hay pocos pianistas capaces de vivir de su trabajo, necesitan el apoyo de todos, no lo contrario”, se limita a decir la organización.

El comunicado de la entidad informa también de que la cola de los pianos de cola solo sirve “para que una mujer con un vestido de terciopelo rojo se tumbe encima”.

Se cree que, en menos de diez años, la carrera de piano se podrá obtener “leyendo las instrucciones del Casio”.