“Que se pare el mundo, que yo me bajo”. Todas las personas que en algún momento de su vida hayan dicho esto tendrán no solo la oportunidad sino también la obligación de dejar este mundo el próximo 15 de diciembre, momento en el que el mundo, por petición popular, se detendrá para que se bajen. “El planeta sufre por la superpoblación, si realmente esa gente no quiere estar aquí, la verdad es que nos harán un favor yéndose”, argumenta António Guterres, secretario general de la Organización de las Naciones Unidas.

Los expertos consideran que la vida en la Tierra será mejor si en ella permanecen solamente quienes desean hacerlo. “No es obligatorio estar en el mundo. Lamentamos que haya tanta gente esperando a poder bajarse. Tenemos que permitir que se vayan, por caridad y porque nadie está cómodo sabiendo que ellos están con nosotros a disgusto”, insiste Guterres.

“Que no sepan adónde pueden ir, como comprenderán, es su problema, no el nuestro. Nos ha costado años, milenios, adaptarnos a este planeta, hemos sufrido mucho, y para algunos de nosotros ha merecido la pena. Ellos quieren bajarse del mundo porque, al parecer, no es suficientemente bueno para ellos. Bien, pues encontrar otro mundo a su altura es su responsabilidad, allá ellos”, advierten desde la ONU. “Si tan excepcionales son, seguro que sabrán espabilarse”, dice la entidad.

“Esta gente es tan especial y tan superior al resto que nuestro ecosistema no puede darles lo que merecen. Que se vayan, pues. Mucha suerte. Adiós muy buenas”, sentencia la organización en un comunicado.