Esta semana, un equipo de biólogos gallegos ha detectado un comportamiento extraño en los delfines de sus costas. Tras analizar detenidamente sus movimientos, los expertos se han dado cuenta de que los delfines son tan inteligentes que han empezado a vender a otras especies los fardos de cocaína que tiran los narcos al mar.

“Estos ejemplares han desarrollado un oído que les permite detectar fardos de cocaína cayendo al agua a decenas de kilómetros de distancia”, explica el biólogo marino Xurxo Piñeiro. “Se han organizado de tal manera que ya cubren la venta de cocaína en más de la mitad del Océano Atlántico”, explica impresionado. “Aunque tengan esa imagen afable, son muy violentos con los peces que no pagan sus deudas, hemos encontrado bancos enteros flotando muertos en nuestras costas”, asegura.

Gracias a su excepcional inteligencia, los delfines venden la droga pero no la consumen, de manera que jamás pierden el control. “Muchos peces, como los tiburones, se han enganchado a la cocaína por culpa de los delfines”, alertan los biólogos. “Si los delfines empiezan a traficar también con heroína, los tiburones perderán todos sus dientes y se extinguirán”, denuncian. “Especialmente en las zonas más profundas del mar, la droga y la delincuencia están haciendo estragos”, lamentan.

Algunos expertos en el lenguaje de los delfines ya llevaban años advirtiendo de que, cuando estos cetáceos se comunican con niños con autismo, lo que les dicen es que les vendan mercancía en tierra firme, un mercado que los delfines están dispuestos a conquistar más pronto que tarde.