Diciendo que es “muy saludable para el recluso Urdangarin” mantener un contacto ocasional con el dinero, Instituciones Penitenciarias ha defendido que Iñaki Urdangarin mantenga sesiones de vis a vis con un billete de 500 euros. “Le hace carantoñas, le habla, le da besos y se frota con él… En fin, es su manera de combatir la soledad”, explica una fuente de la cárcel de mujeres de Brieva (Ávila).

Hasta la fecha, han trascendido dos visitas del billete de 500 euros al esposo de la infanta Cristina, quien ingresó en la cárcel abulense el 18 de junio para cumplir la condena de cinco años y diez meses por el caso Nóos. La primera fue seis días después de que Urdangarin entrara en la prisión “para despedirse”, según las fuentes. En esa visita, Urdangarin le dijo al billete de 500 euros que hiciera “su vida” y se olvidara de él. Pero la segunda tuvo lugar poco tiempo después, el 8 de julio, después de que Urdangarin pasara días chillando y llorando completamente desesperado.

Según algunos funcionarios de prisiones, estos encuentros íntimos de Urdangarin con el billete de 500 euros son necesarios porque “lo único que le anima a seguir adelante es ser consciente de que ahí fuera está el dinero esperándole”.

Tanto en los medios como en el Congreso, diversas voces acusan a Interior de dispensar un trato de favor al recluso y a la infanta, que en sus visitas a su esposo evita las esperas junto al resto de familiares. Esto se debe a que la hermana del rey “lleva mucho dinero encima” y, por cuestiones de seguridad, no puede esperarse junto al resto de familiares. Una vez en la sala, deja el dinero encima de la cama y abandona la habitación para que Urdangarin se quede a solas con el billete.

En los vis a vis a través de un cristal, la infanta se limita a apoyar el dinero en la ventana y a mirar a otro lado.