En Vilanova de Arousa, en el corazón de las Rías Baixas, Xoan Fandiño, un conocido “empresario” gallego, ha accedido a abrirnos las puertas de su mansión totalmente “legal” financiada con su negocio de compraventa de mercancías totalmente “legales” para que veamos cómo viven los famosos.

Lo primero que sorprende de la enorme mansión de este “empresario” es la gran cantidad de cámaras y la espectacular altura del muro que bordea su casa, en la que se pueden ver varias torretas de vigilancia. “En las zonas rurales de Galicia te traen el pan a casa, así que tienes que estar pendiente de la llegada del panadero”, nos explica mientras dos de sus “mejores amigos”, ambos de nacionalidad serbia, nos cachean en busca de armas y micrófonos.

Avanzamos por un extenso jardín en el que pasean libremente varios animales como leones, tigres, gacelas y cebras. Los animales están muy bien cuidados y parecen tener todos los papeles en “regla”. En una imponente piscina vemos flotando boca abajo a “Snitch Joe”, amigo de siempre de Fandiño, que debe de haberse quedado “dormido” porque mientras nos introducimos en la mansión, Bogdan y Branko tratan de coger su cuerpo utilizando la red de la piscina.

A este “empresario” le gusta salir a pescar a mar abierto.

A pesar de que Fandiño lleva todo el día haciendo hincapié en que su “negocio” es muy humilde, al ver un retrato suyo de cinco metros cuadrados en la pared de su majestuosa entrada, comprendemos que se trata de un hombre muy modesto. Su mujer, Carmiña, nos ofrece una deliciosa copa de champán Goût de Diamants, Taste of Diamonds. Más tarde, su novia, una preciosa mujer dominicana, nos guía hasta la habitación en la que más tiempo pasan de toda la casa: la habitación de “los niños”. Mediante un sistema de reconocimiento ocular, una pared metálica se abre detrás de un armario descubriendo una habitación de hormigón muy acogedora.

Baño 17.

En ella Fandiño guarda su “colección” de armas, algunas de ellas las sujetan en la mano varios de sus “familiares”, que curiosamente viven con él, pues para Fandiño “lo primero es la familia”. Es un gran coleccionista, pues además de armas de fuego Fandiño también nos muestra un gran número de pasaportes. “Soy muy despistado y prefiero tener muchos, así también puede ir cambiando de nombre”, “bromea” el empresario.

En la parte trasera de la casa, Fandiño nos muestra su propio muelle lleno de lanchas motoras, que según él “ya estaban” en la casa cuando la compró porque en Galicia es “muy tradicional” tener lanchas motoras en casa. Aunque en ningún momento nos ha dejado ver a sus hijos y ha sido muy insistente con eso, Fandiño es un padre muy atento, y reconoce que a menudo saca a “pescar” a sus “hijos” a mar abierto, y que siempre vuelven con las “manos llenas”.

Coches “en regla”.

Sin mucho tiempo para más porque a Fandiño le ha salido un “encargo” de última hora, este amable “empresario”, aprovechando que volvemos esta misma tarde a Madrid, nos ha pedido si le podemos llevar unas “cajas totalmente legales” en nuestro maletero. Demostrando que es un empresario avispado, a pesar de no haber accedido a su propuesta, al volver a nuestro coche comprobamos que las “cajas totalmente legales” ya están colocadas en nuestro maletero. Así que aceptamos llevarlas a Madrid, donde según Fandiño “no tendremos que hacer nada porque ya nos están esperando”.

La semana que viene mostraremos cómo es el interior de la prisión de A Lama, en Pontevedra, donde hemos entrado “voluntariamente” y donde nos tratan “muy bien”.