Muchos españoles han expresado su preocupación por si finalmente el Gobierno decide enterrar a Francisco Franco en su casa. ¿Qué requisitos debe cumplir nuestra vivienda para acoger los restos de un dictador?

Cada día, antes de ir a dormir, debemos dejar agua y comida para los falangistas que vengan a visitar la tumba.

Debemos disponer de una sala sin ruidos que permita conservar al dictador en un entorno fresco y seco, alejado de olores fuertes.

El cadáver debe enterrarse bajo suelo de baldosa, nunca en tarima flotante.

Si tenemos vecinos en el piso de abajo, debemos contar con su permiso expreso, pues muchos no querrán dormir con un dictador empotrado en el techo.

Es imprescindible vivir en un inmueble de techos altos que puedan albergar la gran cruz de 150 metros de altura.

Se recomienda que, si hay niños en la casa, se entierre al dictador en la llamada “habitación del abuelo”, siempre cerrada con llave.

Si usamos una aspiradora robótica tipo Roomba, es importante programarla para que no pase por encima de los restos, pues podría succionarlos con fatales consecuencias.

Cuidado con el perro: si es de caza, olerá los huesos y hará todo lo posible por desenterrarlos, llevárselos al sofá y roerlos.