Como numerosos países, con Alemania a la cabeza, han decidido dejar de vender armas a Arabia Saudí hasta que no se esclarezca la muerte del periodista Jamal Khashoggi, España aprovechará para vender más armas a los saudíes. “Ahora que los países indignados con las violaciones de los derechos humanos se han echado para atrás, podremos multiplicar nuestros beneficios”, celebraba esta mañana la portavoz del Gobierno, Isabel Celaá.

Mientras Reino Unido, Francia y Alemania han emitido este domingo un comunicado conjunto en el que tachan de “injustificable” el asesinato de Khashoggi, España ha emitido una factura para cobrar todas las armas de más que le ha vendido al régimen de Salmán bin Abdulaziz.

Ante las protestas de algunos sectores de la sociedad española, el Gobierno se ha defendido aclarando que lo que vende al país árabe son bombas y no cuchillos. “El arma utilizada para supuestamente desmembrar a Khashoggi fue un cuchillo, eso es lo que sin duda hay que dejar de venderles”, ha explicado la ministra.

Aunque la relación entre las monarquías de Arabia Saudí y España sigue siendo buena, la prensa ha podido saber que muchos habitantes saudíes no se sienten cómodos con el hecho de que su gobierno compre armas a un país que tiene políticos en la cárcel.