La empresa Blue Star Line, del millonario australiano Clive Palmer, ha anunciado esta semana que ya ha terminado de construir la réplica del transatlántico más famoso del mundo. Los responsables de este millonario proyecto aseguran que el Titanic 2 estará listo para navegar en cuanto se acabe de construir el iceberg 2.

Cientos de obreros trabajan en estos momentos en la confección del bloque de hielo encargado de hundir a este nuevo barco. Debido al calentamiento global, las obras podrían retrasarse un año más de lo estipulado. “El agua de las costas de Terranova, en las que se hundió el Titanic 1, son casi dos grados más calientes que en 1912, así que corremos el riesgo de que la réplica del Titanic no choque contra nada y se hunda”, explica Palmer sin ocultar su preocupación.

Los pasajeros que ya han reservado los billetes han pagado mucho dinero y quieren la experiencia completa. “Yo lo que quiero es chocar contra un iceberg, que el barco se ponga boca arriba y que después se empiece a hundir entre el pánico de la gente”, exige Walter Robers, un excéntrico millonario inglés. “Yo tengo ganas de embarcarme cuanto antes en los botes salvavidas”, declara su mujer. Todos los pasajeros tendrán que ceñirse al guion que escriba el cineasta James Cameron, quien adaptará los hechos reales a la gran pantalla en “Titanic 2, la película”.

Blue Star Line ya ha vendido todos los billetes excepto dos. “Las hemos reservado para una mujer de clase alta que sea infeliz y se sienta atrapada en una jaula de oro y diamantes, y también para un joven de clase baja lleno de ilusión que se enamore de ella y le salve la vida después de sacrificar la suya”, apuntan desde la compañía.

La compañía promete que, en la segunda versión del transatlántico, la tabla de Leonardo Di Caprio será más ancha para que el actor quepa en ella. Además, en vez de orquesta la embarcación contará con el artista Luis Fonsi, que cantará “Despacito” una y otra vez hasta el último momento.