El Tribunal Supremo se corrige a sí mismo: modifica su jurisprudencia anterior y establece que quien debe abonar el impuesto sobre actos jurídicos documentados en las escrituras ante notario de las hipotecas es la entidad que presta el dinero, no el cliente como hasta ahora. A cambio, sin embargo, el director de la sucursal tendrá derecho “a un pleno acceso a la vivienda y al sofá y nevera de la misma un mínimo de dos veces al mes”.

“Dado que las entidades incurren en gastos de la adquisición de la vivienda, aunque mínimos, tienen derecho también al usufructo, también mínimo, del inmueble de sus clientes”, dice la sentencia.

Por ejemplo, para una hipoteca media concedida en España, de 120.000 euros, el dinero abonado por el impuesto que a partir de ahora tendrán que pagar los bancos oscilaría entre los 600 euros y los 1.800 euros, lo que equivale a “dos noches mensuales de hotel hasta que esté sufragada la totalidad de la hipoteca”.

Los directores de las sucursales (o personas de más rango de la entidad) podrán presentarse en el domicilio de sus clientes sin previo aviso y podrán exigir también “algo para llenar el estómago” abriendo directamente la nevera y “revolviendo por ahí y dejando claro que el piso es también propiedad del banco”.

Los clientes no estarán obligados a dar conversación ni a ver series con los representantes de las entidades “salvo que así conste en cada contrato particular”.

Aunque la decisión del Supremo ha hecho caer en la Bolsa a los bancos españoles, la noticia ha sido recibida con optimismo por los directores de las sucursales, pues la medida les permitirá dejar de dormir en los cajeros de sus propias oficinas como hacían hasta ahora.