Mientras la mayoría de la población española se disfraza de diferentes personajes de ultratumba para celebrar la noche de Halloween, el Gobierno ha aprovechado para exhumar el cuerpo de Francisco Franco sin que nadie se dé cuenta. El Ejecutivo de Pedro Sánchez lleva desde primera hora de la tarde transportando los restos del dictador.

Los miembros de la comitiva enviada por el Gobierno se han disfrazado de vampiros y de zombis para practicar la exhumación, de manera que nadie en el Valle de los Caídos ha sospechado nada raro. “Cada vez viene más gente por aquí, desde hace unos meses esto es una fiesta”, aseguran desde la seguridad del recinto. En las últimas horas, varias personas han aprovechado que la tumba está vacía para meterse dentro y asustar a los que se acercan a mirar.

Durante el trayecto desde el Valle de los Caídos hasta la morgue, el esqueleto de Franco ha recolectado más de 50 kilos de caramelos y gominolas. Fuentes cercanas al Gobierno apuntan que los restos del dictador también han ganado el segundo premio en un concurso de disfraces de una conocida discoteca madrileña. “Solo le ha superado la chica que se disfrazó de Carrero Blanco y que no paraba de saltar”, afirma un joven que se encontraba en el local en el momento del fallo del jurado.

A la espera de decidir qué hacer ahora con el cadáver de Franco, y con el objetivo de preservar su dignidad lo máximo posible, el Gobierno le ha colocado una calabaza enorme en la cabeza y un palo de escoba en el brazo derecho para poder mantenerlo levantado.