Con una tasa de 979,76 homicidios por cada 100.000 habitantes, 670 atropellos por hora y tanques sin control destrozando la vía pública a todas horas, Liberty City lleva desde 2001 liderando la lista de ciudades más peligrosas del mundo. Aunque en los últimos años la violencia se ha trasladado también a Vice City y Los Santos, Liberty City sigue siendo conocida como “El peor lugar de América” y su alcalde, Julio Ochoa, continúa empeñado en culpar de ello a la nefasta influencia de los videojuegos.

“Gente de todo el mundo viene aquí a desahogarse, las autoridades no dan abasto y es por culpa de los videojuegos”, insiste Ochoa mientras la oposición tilda su argumento de “excusa barata” y recuerda que otros lugares del mundo, como Reino Champiñón, han sabido canalizar mejor su fama mundial levantando un imperio de la fontanería que da trabajo a miles de personas. En cambio, Liberty City sigue azotada a día de hoy por el crimen desenfrenado, la corrupción, las guerras de pandillas, los robos y los asesinatos.

Ochoa ha amenazado varias veces con dejar el cargo pero siempre acaba tomando el mando de nuevo porque, según su entorno, “está totalmente enganchado”. Aunque describe su labor como la misión más difícil a la que se ha enfrentado nunca, se resiste a ceder los controles del ayuntamiento.

Son muchos los que sospechan que Ochoa tiene tratos con la Familia Leone y que es el último interesado en acabar con la violencia porque, de hacerlo, pondría fin a un juego que le está reportando muchos beneficios. “Prefiere observar el desastre tumbado en el sofá”, lamenta la oposición.