Enrique Palomares, gerente y socio mayoritario de la empresa Palomares & Asociados, ha despedido hoy a un empleado y justo después le ha convencido para que invierta el dinero del finiquito en acciones de la empresa. “En cuanto firmé la rescisión del contrato su gesto cambió radicalmente, su cara se volvió mucho más amable”, reconoce Antonio Martínez, el trabajador despedido.

Apenas unos segundos después de despedirlo alegando que no puede seguir haciendo frente a su sueldo y que el banco les va a embargar la oficina en la que trabaja, Palomares ha convencido a Martínez de que lo mejor que puede hacer con los 25.000 euros de su finiquito es invertirlos en la empresa. “Este despido es una oportunidad para pensar en el futuro, y el futuro está aquí”, ha sentenciado el directivo.

“Es una empresa de futuro, Martínez”, ha argumentado el empresario un minuto después de decirle al empleado que el despido se debía “al mal momento que vive la empresa”. “Aunque me veas durmiendo en mi despacho, esto va como un tiro”, ha insistido obviando el concurso de acreedores y los cuatro meses de retraso en las nóminas. “Ahora que nos hemos deshecho de un lastre iremos hacia arriba”, ha asegurado.

Nada más invertir su finiquito en la empresa que lo despidió, como nuevo socio de ella, Martínez ha vuelto a su antiguo puesto, donde seguirá trabajando sin cobrar porque, según Palomares, “ahora que eres socio tienes que hacer ciertos sacrificios por la empresa”.