Tener una buena relación con los vecinos de tu edificio es muy importante para la convivencia, pero en ocasiones ser demasiado amable puede despertar sospechas. Para evitar este problema, nuestros expertos de Idealista nos enseñan cómo saludar a los vecinos sin hacerles creer que somos unos asesinos “que siempre saludaban”.

Abre mucho los ojos y míralos fijamente cuando coincidas con ellos en el ascensor para que entiendan que no escondes nada. Cuanto más acerques tu cara a la de tus vecinos, más transparencia estarás demostrando. Detén el ascensor pulsando el botón de emergencia para demostrarles que no te incomoda quedarte encerrado con ellos en un espacio tan pequeño porque simplemente no tienes nada que esconder.

Es importante repetirles que no eres un asesino cada vez que los saludes. Se han registrado muchos casos de asesinos que siempre saludaban, pero si tú no quieres dejar de hacerlo porque la convivencia es muy importante para ti, lo mejor es que les repitas constantemente a tus vecinos que tú no eres ningún asesino. Como la mayoría de la gente de tu edificio ya es bastante mayor, es importante que les grites lo máximo posible para que entiendan tu mensaje con claridad.

Evita las manchas de sangre en tu ropa siempre que sea posible. Si sigues saludando a tus vecinos con la ropa goteando sangre, por mucho que no tengas nada que esconder algunos de ellos pueden comenzar a mirarte con recelo. Nuestro consejo es que evites este tipo de manchas, pero si ves que no puedes porque no sabes usar la lavadora, lo que te recomendamos es que, cuando veas a tus vecinos, empieces a autolesionarte hasta hacerte sangre delante de ellos, de esta forma sabrán que la sangre es tuya.

Después de saludarlos tres veces intenta insultarlos gravemente para no levantar sospechas. Si te muestras demasiado amable enseguida empezarán a tenerte miedo, así que lo que tienes que hacer es insultarlos de vez en cuando. Cuanto más graves sean tus descalificaciones hacia ellos, más les estarás demostrando tu honestidad. Si ves que no reaccionan positivamente a tus insultos, lo mejor que puedes hacer es amenazarlos; ningún asesino amenazaría a nadie delante de testigos.

Háblales constantemente de asesinatos para que sepan que es algo que condenas firmemente. Enséñales recortes de periódico con los crímenes más violentos y crueles que encuentres en la prensa. Ínstales a que lean la noticia entera delante de ti, no los dejes salir del edificio hasta que la terminen. Después explícales las razones por las que crees que asesinar está mal y aleja de ellos de una vez por todas la idea de que estás loco y de que eres peligroso.

Acusa a otro vecino de ser un asesino. Para alejar de ti el foco de la sospecha, lo más efectivo es posarla sobre una tercera persona. Inicia un rumor sobre el pasado de ese vecino solitario que le haga parecer un asesino. Entra en su casa y deja pruebas falsas que lo sitúen en alguna escena de un crimen sin resolver. Como nadie pensará que hay dos asesinos en el mismo edificio, cuando lo metan en la cárcel podrás saludar a tus vecinos con total tranquilidad.

Hazles entender lo fácil que te habría sido matarlos sin que nadie se diera cuenta. Cuando veas que te miran con recelo porque los demás consejos, por lo que sea, no han funcionado, es el momento de agarrar a tu vecino por el hombro y explicarle detalladamente lo fácil que te habría sido matarlo el pasado miércoles por la noche, cuando se quedó dormido con la tele a todo volumen. Dile exactamente cómo lo habrías matado para que entienda que sigue vivo porque tú no eres ningún asesino. Muéstrale tu plan de 20 páginas para matarlo que no piensas utilizar, solo así será consciente de lo buena persona que eres.