La pasada semana se inauguró en Madrid el primer restaurante para gente que quiere comer en lugar de hacer fotos a la comida. Esta arriesgada apuesta llega de manos de Milagros Camuñas, una joven empresaria dispuesta a revolucionar el mundo de la cocina con su local llamado Taste Food. “Vi que, en muchas de las fotos que se sacan en los restaurantes, la comida tiene buena pinta, así que pensé en crear un negocio en el que la gente vaya a comérsela”, explica.

Milagros es consciente de que los inicios no van a ser nada fáciles porque su propuesta es inaudita. “Algunos clientes se quedan en shock cuando se meten la comida en la boca y comprueban que está caliente”, reconoce.

Para evitar la tentación entre sus comensales, toda la comida que se sirve en el Taste Food ya ha sido fotografiada en los restaurantes normales y subida a Instagram. “Nosotros la recalentamos para que se pueda ingerir”, informa. “Una cosa es revolucionar el mundo de la restauración y otra es interferir en la creación de la base de datos con toda la comida que se cocina desde el año 2005”, apunta. “Yo no quiero problemas”, matiza.

El siguiente reto de Milagros es abrir un bar nocturno en el que solo se sirva un gintónic para que todos los clientes se lo vayan pasando para sacarle su respectiva foto. “La idea es recuperar con este bar todo el dinero que perderé con el restaurante”, se sincera.