Esta semana, Alison Parker, natural de Lansing, capital del estado de Michigan, ha sido noticia en los principales medios estadounidenses al descubrir que su robot de cocina por inducción, el Taurus Mycook One Touch, había desarrollado sentimientos y había aprendido a llorar al cortar una cebolla.

“Primero me llegó un fuerte olor a cebolla y después vi mucho líquido en el suelo”, explicaba la mujer en The Ellen Show, magazine conducido por Ellen DeGeneres. “Enseguida me lo encontré en la isla de la cocina llorando desconsolado”, aseguró ante el asombro del público del programa. “Tenía la pantalla totalmente roja, así que solo pude cogerlo y abrazarlo para que se calmara”, añadió llevándose una sonora ovación.

Los robots de cocina tienen tanta inteligencia artificial que solo era cuestión de tiempo que empezasen a mostrar sentimientos. En Japón se habla de modelos que se niegan a cocinar carne porque se definen a sí mismos como veganos. Si la progresión de estas máquinas continúa como hasta ahora, se cree que pronto desarrollarán la sensibilidad suficiente para tener sentido del humor y podrán contar chistes mientras cocinan, como Karlos Arguiñano.