Dando a entender que está al cargo de la situación y que lo tiene todo controlado, Jaime Ferrer ha puesto el dedo índice sobre el botón que acciona la puerta del vagón de metro esta mañana con casi un minuto de antelación y solo para dar confianza al resto de viajeros, según ha podido saber la prensa. “Si me quedo parado como un idiota pueden pensar que voy a permanecer en la puerta bloqueando el paso y sin abrirla ni nada, pero si me pongo a pulsar el botón como un maníaco y haciendo ver que quiero lanzarme del tren cuando aún está en marcha, todo el mundo sabrá que soy una persona en la que pueden confiar y que abriré las puertas con diligencia y capacidad de liderazgo”, se ha dicho pulsando el botón como un loco y mirando a los lados.

El mensaje que quiere transmitir Ferrer golpeando el botón y diciendo “Venga, venga, venga” en voz alta es: “Tranquilos, yo me encargo. Vosotros descansad. No he elegido esta tarea pero no os quepa duda de que estaré a la altura de la misma. Hoy yo soy como Moisés abriendo el mar para vosotros, mis pequeños”.

“Confío en que mi mensaje sea recibido por el resto de viajeros y que nadie entre en pánico y salte por la ventana creyendo que se va a quedar atrapado en el tren para siempre”, ha dicho para sus adentros golpeando el botón y mirando el andén.

A última hora, fuentes del vagón han informado de que un viajero le ha preguntado a Ferrer si va a bajar y que un desconocido ha imitado su gesto y también ha acercado su mano al botón por si fuera necesario un sustituto de última hora.