Miranda Castaño, una vecina de 35 años del centro de Madrid, lleva meses haciéndose pasar por una cara de Bélmez para ahorrarse el alquiler. “Nunca me había visitado tanta gente”, confiesa desde su posición en la pared de la cocina. Lejos de enfadarse, el casero de Miranda se ha mostrado encantado porque su inquilina le ha añadido mucho valor a la vivienda.

Los que conocen a Miranda siempre dijeron que tenía mucha cara, así que la mujer decidió sacarle partido. “Tiré un tabique en el baño, hice un agujero en la pared y me metí dentro para poder sacar solo la cabeza”, confiesa. “Si vienen visitas me meto aquí dentro”, explica desde un hueco entre dos paredes en el que ha colocado una silla de plástico. “Cada semana voy cambiando el gesto de la cara para hacerlos flipar”, se sincera.

Personalidades de lo paranormal como Iker Jiménez o Carmen Porter ya han alquilado una habitación en la vivienda para seguir más de cerca la evolución de este suceso sin explicación. “Están pagando un alquiler muy alto, así que no descarto que pronto haya dos caras de Bélmez más en la cocina”, reconoce Miranda. “Cuando se calme un poco la cosa me gustaría hacer un viaje, así que ya estoy buscando un hotel en el que hacerme pasar por cara de Bélmez”, asegura.

No es la primera vez que Miranda consigue ahorrar dinero gracias a los sucesos paranormales: durante más de diez años se hizo pasar por la chica de la curva para no tener que pagar los taxis ni el autobús. “Con llevar un camisón flojo y el pelo mojado ya te vale”, declara orgullosa.