El Ejecutivo británico publicó el mes pasado las primeras 25 notas técnicas que detallan, sector por sector, las consecuencias y previsiones necesarias a las que obligaría una salida abrupta de la Unión Europea. Estos informes provocaron incertidumbre en el sector empresarial. Sometida a las presiones y recelos de la CBI, la principal patronal británica, Theresa May ha decidido finalmente que el Brexit se ejecutará de forma gradual, y que primero se expulsará de Europa a un señor para ver cómo le va fuera de la Unión Europea. “En función de cómo le vaya la vida a ese señor, los demás decidiremos”, ha confirmado la primera ministra esta mañana.

“Yo no he viajado nunca fuera, me da un poco igual. Me preguntaron si quería probar y dije que sí, pero de mi casa no pienso moverme” ha declarado Jeremy Longworth, este “voluntario” de 72 años residente en Dunster, a unos 300 kilómetros de Londres. Longworth será el primer británico en experimentar las consecuencias del Brexit. “De joven me dedicaba a probar medicamentos, alguien tiene que hacerlo. Yo creo que no va a pasar nada. ¿Que los alemanes me pillan manía? Pues ellos sabrán, tendrán que venir aquí a decírmelo a la cara”, argumenta.

“Vamos a estar muy pendientes de este señor, porque lo que le pase a él podría pasarle a todo el tejido empresarial británico”, ha prometido Josh Hardie, el vicedirector general de la CBI. “De momento, su hija mayor no le habla. Está trabajando en Italia y le ha parecido una falta de consideración todo esto”, adelanta Hardie.

Jeremy Longworth dejará de formar parte de Europa a las seis de la tarde. “Dos horas después tiene previsto sacar efectivo de un cajero para luego hacer la compra de la semana. Veremos si puede hacerlo y en qué condiciones”, confirmaba May. Los medios de comunicación ya se han agolpado a las puertas del domicilio del voluntario, y numerosos curiosos esperan en el cajero de Dunster para asistir a la primera prueba de fuego del Brexit.