Los socios parlamentarios del Gobierno son la gran apuesta de Pedro Sánchez para lograr que su legislatura adquiera estabilidad y alejar de una vez por todas el fantasma de las elecciones anticipadas. Según fuentes del Ejecutivo, Sánchez planea un gran golpe de efecto que acallará las reticencias de la oposición. “Con Iglesias presidiendo, Torra declarando la república catalana y Casado y Rivera en el Consejo de Ministros, el Gobierno será estable y sólido como nunca lo fue”, habría declarado ayer el presidente.

Sánchez lleva dos semanas en conversaciones con el secretario general de Podemos, a quien habría ofrecido presidir el país a cambio de que Iglesias dejara de cuestionar la presidencia. Además, el mandatario encargó a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, que adelantara al govern catalán en la reunión del Consejo de Política Fiscal y Financiera la posibilidad de otorgar a Catalunya la independencia. Con ello, Quim Torra podría dar carta blanca al Gobierno socialista, aunque solo fuera para no sabotear la república.

Por último, Pedro Sánchez estaría esperando a que la tensión por las sospechas sobre su tesis doctoral se disipara para sentarse con Albert Rivera y Pablo Casado y ofrecerles a ambos una cartera ministerial. “Con la oposición en el Gobierno, zanjaríamos esa caza de brujas que ha provocado ya más dimisiones de las que este Ejecutivo se puede permitir”, habría argumentado el presidente ante su equipo.

La cuidada estrategia del socialista no acabaría aquí. Se sospecha que Pedro Sánchez pretende “tomar la oposición” para asegurarse de que, liderándola, el Ejecutivo socialista deja de ser definitivamente cuestionado.