La baja natalidad ha hecho que dos de cada tres ancianos españoles hayan optado este año por compartir nieto, según datos del CIS, para combatir la soledad. El “nietosharing” es una tendencia al alza en España que se suma al auge del “carsharing”, el “crowdfunding” y el “coworking”.

“Mi amigo Aurelio falleció el mes pasado y nos dejó su nieto en herencia a todos los de la residencia”, explica Seberio Ramos, octogenario de Terrassa y pionero del “nietosharing”. Ramos celebra que su compañero optara por el legado solidario e incluyera al pequeño Sergio en su testamento. “El crío tiene los mofletes rojos de tanto pellizco, pero qué criatura no querría tener seis abuelos para ella sola”, comenta.

El intercambio, según Víctor Arribas -nieto ya de más de quince abuelos-, es un “win-win”. De hecho, Arribas cumplió cuarenta años el mes pasado pero parte de su sueldo lo obtiene del dinero en efectivo que sus abuelos de adopción le entregan, a espaldas de sus padres, en cada visita a la residencia. “Me pongo la gorra del revés y voy en monopatín para no parecer tan mayor. Digo ‘guay’ o ‘dabuti’ todo el rato y a ellos les vale, me dan caramelos y me cuentan historias de la guerra”, explica.

El éxito del legado solidario hace que más del 40% de los nietos del “nietosharing” pasen de unos abuelos a otros. “Pronto habrá nietos con más de 30 años de experiencia repartiendo y recibiendo cariño. Cuando esos nietos envejezcan, compartirán otros nietos más jóvenes, a quienes enseñarán las bases del oficio”, asegura Rosa Mauricio, responsable de la empresa Nietasa.


Noticias como ésta podrán marcar la actualidad del mañana, porque cada vez que alguien deja una pequeña parte de su herencia a una o varias ONGs a través de un testamento o legado solidario, se consiguen cosas que parecen increíbles.