Este mes, Apple presentó el iPhone XS y el XS Max. Ambos dispositivos cuentan con una doble cámara trasera con dos sensores de 12 megapíxeles cada uno, tienen ópticas con apertura f/1.8 y f/2.4 para gran angular y teleobjetivo y un doble estabilizador óptico, lo que sin duda hace que tengan la mejor cámara del mercado de la telefonía. La única pega de estos nuevos modelos de iPhone, según confirman sus primeros compradores, es que siguen sin tener la función de pagar impuestos en España.

Todos los analistas y expertos en tecnología que los han probado coinciden al señalar que los terminales siguen tributando en otros países aunque se hayan adquirido en España, lo que según ellos constituye un atraso incomprensible.

“Una empresa de esa envergadura debería fabricar dispositivos compatibles con la Agencia Tributaria”, lamenta un comprador del iPhone XS. “Me da un poco de vergüenza, la verdad”, confiesa.

“Es un problema en el que estamos trabajando”, asegura el consejero delegado de la compañía californiana, reconociendo que, por el momento, los modelos que se venden en Europa solo son compatibles con el fisco en Irlanda.