Hace un mes, pasadas las nueve de la mañana, se encendieron las luces repentinamente en una discoteca de Berlín donde se encontraban dos paleoantropólogos del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig. Los expertos descubrieron en ese momento una nueva especie que obliga a reescribir el origen de los homínidos, situado hasta ahora en Etiopía.

Los autores del descubrimiento hablan de unos quince ejemplares de no más de 27 años de edad, mientras que los restos hasta ahora conocidos de ‘homo rhodesiensis’ o de ‘homo heidelbergensis’ databan de hace 200.000 años. El ‘homo afterhours’ aún no ha aprendido a caminar erguido, se desplaza dando tumbos y apoyándose en las paredes. Su dominio del lenguaje es aún incipiente, comunicándose con sonidos guturales y frases inconexas, y su sentido de la vista está también menos desarrollado que el del ‘homo sapiens’, pues se deslumbran con facilidad.

Aparte del olor corporal, que los científicos describen como “muy penetrante”, el ‘homo afterhours’ se reproduce “de cualquier manera”, según explica Konrad Preuss. “Sean machos o hembras, copulan entre sí sin apenas cortejo ni proceso de selección, lo que explica que apenas hayan evolucionado”, asegura el experto.

Los científicos creen que la convivencia con humanos más desarrollados apenas ha hecho mella en ellos, aunque sí han aprendido a invitar a una copa o pedir canciones concretas al disyóquey.