Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale, en EEUU, ha confirmado esta semana un sorprendente aumento del ruedaplanismo entre la población de cricetinos, comúnmente conocidos como hámsteres. “Creen que lo que hacen con la rueda es recorrerla en línea recta y que pronto llegarán al final, donde dan por sentado que les espera una porción gigante de queso”, explica el doctor Rennard, etólogo y jefe de la investigación.

El incremento de esta equivocada percepción de la realidad, de más de un 40% en menos de dos años según los expertos, se explica en parte por la “necesidad de creer que no están empujando la rueda para nada y que ésta además es el centro de su universo”. Pero el motivo principal, según los biólogos, es “la mala alimentación, que ralentiza el desarrollo neuronal de los hámsteres”.

Varios experimentos han demostrado además que, cuando se intenta sacar a los roedores de su error, éstos reaccionan agresivos y empujando la rueda con más furia de la habitual.

“En una recreación de lo que sería la red social Twitter para una comunidad de cricetinos, se ha comprobado su tendencia a atrincherarse y apoyarse entre ellos para evitar que ningún argumento contrario a su ruedaplanismo logre sacarlos del error en el que viven”, constatan los investigadores.