Forzarse a defecar en la propia ropa interior como si no se supiera usar el lavabo y acudir llorando a Recursos Humanos para decir la frase “Me he cagado encima” sigue siendo la primera maniobra escogida por los trabajadores españoles para salir antes de hora de la oficina, según el Instituto Nacional de Estadística.

Algunos trabajadores se cagan a las nueve y diez, nada más llegar al trabajo, para ahorrarse prácticamente toda la jornada laboral. “Si te viene alguien al despacho rezumando mierda por el bajo del pantalón lo tienes que enviar a casa, aunque tú sepas que lo han hecho adrede en su escritorio, haciendo fuerza”, explica Montserrat Clavera, directora de Recursos Humanos de la multinacional Jenkins & Co.

“No me molesta que se vayan una o dos horas antes a casa, lo que es intolerable es que se pasen las cuatro horas previas en su puesto de trabajo más concentrados en apretar que en sacar adelante el trabajo”, explica.

La patronal de empresarios considera que, aunque es una “jugada sucia”, los trabajadores ponen a sus jefes entre la espada y la pared y no queda otra que enviar al empleado a casa. “Si les obligas a quedarse, es peor para todos”, explica Clavera.

“Yo soy camarero y sí, funciona. Sales antes y nadie se molesta en pedirte que vayas al médico a por un justificante porque, si me piden el justificante, me bajo los pantalones y se lo enseño”, explica José, camarero del bar ‘Los rellenos de Isabel’, de Soria.

“Cagarme encima en horario laboral me deja más tiempo para mí”, admite José.

Muchos departamentos de RRHH lamentan que los viernes muchos trabajadores vengan ya cagados de casa y se limiten a entrar en las dependencias de sus respectivas empresas levantando los brazos como diciendo “Oh, vaya”, dando la vuelta para regresar a casa a dormir.