La nueva tecnología del árbitro asistente de vídeo (VAR) ha permitido a la UEFA volver a analizar algunos partidos de fútbol emblemáticos. Entre ellos, la final de la Copa de Campeones de Europa que se disputó el 20 de mayo de 1992 en el Estadio de Wembley de Londres, Inglaterra, y que enfrentó al Fútbol Club Barcelona y al Sampdoria. Según el nuevo sistema de asistencia arbitral, el tanto que marcó Ronald Koeman en el minuto 112 no debió darse por válido. El Barça ahora tendrá que devolver el trofeo y retomar el partido desde el lanzamiento de aquella falta.

“No estoy en forma”, sentenciaba esta mañana Koeman al recibir la citación para presentarse de nuevo en el estadio londinense. La directiva del Barça lleva horas intentando reunir de nuevo al “dream team”, convenciendo a los jugadores ya retirados de que su rival no estará en mejores condiciones físicas. “Entró y todos lo vimos, joder, pero el VAR es el VAR”, comenta resignado el exjugador José Mari Bakero, que ha pedido “una camiseta de mi talla, porque esta mierda ya no me entra”.

El entonces presidente del club catalán, Josep Lluis Núñez, se ha presentado de inmediato en las oficinas del Camp Nou dispuesto a presidir el equipo al menos durante el partido. El hijo de Johan Cruyff podría encargarse de entrenar a los veteranos en sustitución de su padre, ya fallecido.

“Dice la UEFA que la pelota tiene que ser la misma. A ver dónde está. Yo creo que se la firmamos a un aficionado pero no me quedé con su nombre”, lamenta Zubizarreta.