Entre la tarde de ayer y la mañana de hoy, la Policía Nacional y la Guardia Civil han completado con éxito la Operación Boñiga. Ambos cuerpos de seguridad llevaban meses siguiendo a una banda organizada que se dedicaba a blasfemar y a ofender los sentimientos religiosos. Al finalizar la redada, 40 millones de españoles estaban detenidos por cagarse en Dios. “Prácticamente todos los castellanohablantes están implicados”, ha explicado un portavoz de la Fiscalía del Estado.

Los agentes que han participado en la acción se han detenido a sí mismos después de acabar su trabajo; muchos de ellos llegaron a cagarse en Dios mientras detenían a las personas que se habían cagado en Dios. Desde su celda, el juez que ordenó las detenciones ha celebrado que “ahora España es una zona libre de blasfemias y podrá volver a ser una potencia respetada en el mundo”.

Los españoles detenidos por cagarse en Dios que se cagaron en Dios al ser detenidos cumplirán doble condena y se les considerará reincidentes. En estos momentos, las calles de todas las ciudades españolas están desiertas y solo se ve de vez en cuando a personas que dicen “mecachis” y “cáspita”. La justicia todavía valora si cagarse en “sos” o en “diez” podrá ser penado con prisión, “dado que de alguna manera refiere a Dios y la expresión no deja de ser una tapadera”.

Como en las cárceles españolas no hay sitio suficiente para 40 millones de personas, ya se están instalando verjas gigantes en las fronteras, y también se han cortado carreteras, vías de tren y el tráfico aéreo a fin de convertir el país entero en una prisión de la que no se podrá salir.