En un buscado golpe de efecto tras días denunciando la “ocupación” del espacio público en Cataluña por los independentistas, el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, y la líder del partido en Cataluña, Inés Arrimadas, han retirado esta mañana con sus propias manos a varios catalanes partidarios de la independencia que paseaban por las calles del municipio de Alella (Barcelona).

La acción de los dos políticos, acompañados de una comitiva de una decena de simpatizantes, se ha desarrollado sin incidentes aunque con gran tensión entre abucheos, aplausos y pitidos por parte de los transeúntes que estaban siendo apartados de la vía pública. “¡Fuera!”, “¡Vergüenza!” y “¡Fascistas!”, entre otras lindezas, iban gritando los independentistas mientras se les retiraba a la fuerza de la calle.

Rivera y Arrimadas han dado un corto paseo, de apenas 200 metros, por las calles de Alella, un pequeño municipio de menos de 9.600 habitantes a 20 kilómetros del centro de Barcelona, y donde la presencia de independentistas que protestan por la libertad de los políticos encarcelados es muy numerosa. Están en las aceras, en los bares o asomando por las ventanas de los edificios de la Plaza del Ayuntamiento.

“¡Vaya manera de provocar!”, gritaba el alcalde de Alella mientras era arrancado a empujones por Rivera, quien reconocía más tarde el carácter simbólico de su actuación, pues “aunque arranques veinte o treinta, todos tienen familiares y se van reproduciendo, pero lo importante es hacer lo posible para que no se acumulen”.