El muñeco de trapo cochambroso que lleva desde tu infancia acumulando polvo en tu habitación pudo ver ayer perfectamente cómo te masturbabas con el móvil en la mano izquierda y el miembro en la derecha, de pie y mirando al techo. “Fue un espectáculo lamentable y por un momento pensé que el asunto me iba a salpicar”, confiesa tembloroso.

Ahora, el “moñeco” con el que tantas tardes pasaste disfrutando de una infancia inocente, ha pedido asilo político, una nueva identidad y una nueva familia en la que poder llevar “una vida digna”.

Aunque no existe un programa de protección de testigos para muñecos que ven escenas horribles como ésta, las autoridades reciben cada vez más presión por parte de las protectoras. Existen incluso muñecos víctimas de amputaciones, abusos e incluso asesinatos, como denuncia la película “¿Quién está matando a los moñecos?”.

“Sé que su intención era limpiarse con la etiqueta que me cuelga del culo”, ha declarado tu “moñeco” de trapo a las autoridades, que prometen investigar el asunto.