Con la llegada del verano, la tranquilidad de nuestro hogar puede verse perturbada por la aparición de pequeños y molestos seres que, en muchos casos, llegan incluso a amargarnos las vacaciones. Pero hoy no toca hablar de los hijos, sino de insectos.

El calor puede atraer plagas de bichos que se instalen en nuestra casa. Y, como los hijos, son muy difíciles de echar. Os presentamos una serie de consejos para que la guerra contra los insectos acabe de forma victoriosa.

  • Ignóralos. Recientes estudios demuestran que los insectos se alimentan de los gritos de los humanos, al verlos. Por ejemplo, las cucarachas, como los estudiantes de arte dramático, lo que quieren es ser el centro de atención. Si aprendemos a ignorarlas abandonarán el hogar en busca de un escenario más propicio para su subsistencia.
  • Gana dinero mientras otros acaban con la plaga. Otro estudio reciente demuestra que el método más efectivo para acabar con la vida de los insectos es el pisotón. Alquila tu hogar como local de ensayo de clases de claqué.
  • Convivencia extrema. Acepta que estos seres van a vivir contigo una temporada, así que muéstrales un contrato de alquiler, con dos meses de fianza. Añade además un listado con normas de la casa: turnos de limpieza, nada de fiestas y prohibido fumar. En un acto de conciliación puedes cederles el portátil para que busquen en Idealista un nuevo hogar que invadir con mejores condiciones.
  • Contraataca con su misma moneda. La suciedad es un reclamo de insectos, pero… ¿Hasta qué punto? Extrema tu poca higiene. Ensucia a propósito hasta que los bichos sientan arcadas por vivir en semejante pocilga.
  • Hazte vegano. Un tercer estudio reciente demuestra que, aunque las cucarachas sobrevivirían a una catástrofe nuclear, son igual de vulnerables que un humano cualquiera cuando se trata de lidiar con un vegano. Dirígete a los insectos cada tres minutos para recordarles que eres vegano, explícales los beneficios de no comer carne y pregúntales inquisitivamente qué están haciendo ellos para salvar el mundo. Acabarán huyendo como alma que persigue el diablo.