Carlos y Ana, una pareja de treintañeros natural de Madrid, han protagonizado un desagradable incidente en el aeropuerto de Madrid-Barajas al agotar todos los temas de conversación para el viaje mientras esperaban para coger el avión. Tras media hora de trayecto en taxi y más de tres horas de espera en el aeropuerto, la pareja se ha ido quedando sin cosas que decirse.

“Al llegar estaban muy parlanchines, pero ya en la cola de embarque los silencios entre ellos eran cada vez más largos”, afirman los pasajeros del vuelo a la República Dominicana en el que se encuentra la pareja. Una vez en el interior del avión, según testigos presenciales, se pudo notar que no les habría importado sentarse en sitios separados. “Era evidente el arrepentimiento de pagar un extra por sentarse juntos”, reconoce la tripulación.

La pareja ahora tiene por delante ocho largas horas. Algunas voces del interior del avión aseguran que Ana ya ha ido cuatro veces al servicio, y aunque ha culpado al bocadillo que se comió en el aeropuerto, fuentes cercanas al baño apuntan que simplemente se sienta sobre la taza del inodoro a dejar que pase el tiempo. En estos momentos, la única esperanza de la pareja es conocer a otra pareja durante el viaje con la que poder hablar de algo.

El caso de Carlos y Ana es mucho más corriente de lo que pueda parecer. Según el último estudio realizado por el CIS, dos de cada tres españoles prefieren perder a su pareja antes que a su maleta durante las vacaciones.