Felisa Martín, de 58 años, llevaba más de seis semanas sin publicar mensajes en el grupo de Whatsapp familiar pese a que, al lado de su nombre, aparecía el mensaje “Escribiendo…”. Todos pensaban que la mujer había intentado decir algo dejando luego el texto a medias, cerrando la aplicación y olvidándose del asunto. Nada más lejos de la realidad. Esta mañana, un bloque de texto de más de 200.000 palabras ha aparecido en el chat. Se trata de la historia de una mujer norteamericana del siglo XIX, casada con un hombre al que detesta pero al que secretamente ayuda a triunfar profesionalmente. “Es un retrato conmovedor de la sociedad de aquel momento, muy aplicable a nuestros días, un canto a la libertad individual”, reconoce el hijo mayor de Felisa, sorprendido como todos los demás tras la lectura de “Vientos de sangre”.

“Con esas letras tan pequeñas me cuesta mucho escribir en el teléfono, porque además perdí las gafas y estuve una tarde entera sin poder hacer nada. Lo tenía todo en la cabeza pero me ha llevado mucho tiempo”, confiesa Felisa, que nunca se había planteado publicar “hasta que salió esto del Whatsapp donde la gente puede poner lo que quiera”.

“Siempre le ha gustado leer pero nunca me lo habría imaginado, además con el móvil le cuesta aclararse. A mí no me dijo nada”, comenta el esposo de la autora. “Cuando estoy concentrada estoy para lo que tengo que estar. Además, el Whatsapp ya decía que estaba escribiendo, porque lo pone arriba”, replica la mujer, que pide a sus familiares “que no pongan críticas ni reseñas ni nada en el grupo, que luego me salen los avisos de los mensajes todo el rato y me pongo nerviosa, ya hablaremos en persona”.

Esta mañana, cuando todos estaban digiriendo aún la lectura de la novela inesperada, el mensaje “Escribiendo…” ha vuelto a aparecer al lado del nombre de Felisa en el chat familiar. “Estábamos todos expectantes, pendientes del móvil, porque la novela tiene un final abierto y todos queremos saber qué le pasa a Virginie después de la muerte del marido y el cierre de la fábrica”, explica la hija de la escritora. Lamentablemente, lo que Felisa estaba escribiendo era el mensaje “Chicos, poned la mesa ke papá está llegando ya y a ls 4 nos vamos a la pisci” seguido de cinco emoticonos.