“No es una residencia, es un espacio de coworking”. Con estas palabras insiste el hijo de Olivia Soriano en aclarar a todo el mundo que su madre disfruta ahora de “un entorno dinámico donde podrá desarrollar todas sus potencialidades y proyectos junto a otros emprendedores”. La mujer, aquejada de demencia senil, provocó un pequeño incendio en la cocina, que fue el detonante que llevó a sus familiares a pensar en “un cambio de aires que estimule su creatividad”.

Aunque la anciana no está conforme con el traslado, la familia insiste en que “es renovarse o morir”. Y el entorno de “coworking”, cuyo nombre es Residencia de la Tercera Edad San Chinarro, ofrece según la familia “posibilidad de establecer sinergias y mantenerse al tanto de la realidad del mercado con otros agentes dinamizadores de su sector”.

Olivia lleva tres días en el “coworking” y no comparte el entusiasmo de su hijo. “¿Quién se ha llevado mi queso?”, se queja, culpando a otra anciana a la que vio merodeando cerca de sus pertenencias. “El movimiento hacia una nueva dirección te ayuda a encontrar un nuevo queso”, le aclara su hijo Antonio mientras ella pide al Señor que la lleve pronto.

El próximo proyecto de la familia es ingresar al hijo adolescente en “una academia militar para que aprenda el valor de la disciplina”, refiriéndose a la Legión española.