Antonio Ochoa, un vecino del municipio español de Motilla del Palancar, se ha hecho creyente esta semana justo después de que se instalase aire acondicionado en la iglesia del pueblo. Desde ese momento, fuentes de la localidad aseguran que Ochoa, que siempre “se ha cagado en la iglesia”, no sale del templo.

“Antonio ya se sabe la mayoría de las oraciones e incluso ha llegado a leer en alto algunas cartas a los Corintios”, celebra el párroco de la iglesia, que está orgulloso por la enorme fe que se le ha despertado a su vecino. “La llamada le ha pegado fuerte, se niega a salir de la capilla porque dice que no quiere volver al infierno”, asegura el padre Julián.

Ochoa asegura que su devoción es en estos momentos “de unas tres mil frigorías”.

Desde que en el interior de la iglesia se está a 17 grados, el número de feligreses no ha hecho más que aumentar, y a Antonio Ochoa ahora le acompaña un centenar de vecinos. El párroco ha tenido que pedir que se amplíe la iglesia para poder acoger a tanta gente. “Están aquí sentados aunque no haya misa, no había visto una devoción tan grande en mi vida”, reconoce el cura emocionado. “Muchos rezan mirando al termostato en vez de a la virgen, pero lo importante es la fe”, agrega.

El Vaticano ya ha decidido instalar aire acondicionado en todas sus iglesias para poder incluso incorporar a personas de otras religiones que no disponen de templos climatizados. “La nueva Guerra Santa se hará con climatizadores de aire”, alertan los teólogos.