En las últimas décadas, debido al auge de la educación sexual, el número de plataneras se ha visto drásticamente reducido en todo el mundo, según confirma esta semana un artículo de la revista American Journal of Biology. Los biólogos creen que, como se les sigan poniendo preservativos a los plátanos, pronto se extinguirán completamente. “Los plátanos son los principales damnificados por la educación sexual”, reconoce William Watford, uno de los autores de la investigación.

En comunidades como en la canaria, el número de embarazos no deseados ha bajado un 60% gracias a la educación sexual, pero la producción de plátanos ha caído un 80%. “Las nuevas generaciones creen que los plátanos son meros moldes que se utilizan en las aulas para aprender a colocar preservativos”, declara la directora del instituto tinerfeño de Secundaria Barrio de la Salud. “Los pocos que se animan a comerlos no se atreven a quitar el condón por miedo a contagiarse algo”, añade.

Los productores de esta fruta están desesperados. “Las plataneras no se pueden reproducir por culpa de los preservativos”, denuncia Nauzet Cruz, portavoz de la Asociación de Organizaciones de Productores de Plátanos de Canarias (ASPROCAN). Se calcula que dos de cada tres preservativos que se producen acaban cubriendo un plátano, lo que imposibilita su correcta reproducción.

Empresas distribuidoras de preservativos como Durex o Control han reconocido que, desde hace años, diseñan sus profilácticos para que sean más fáciles de colocar en un plátano que en un pene porque eso es lo que demandan sus principales clientes.