Cuando José Carlos y Merche Rojas decidieron apadrinar a un niño africano, poco imaginaban los quebraderos de cabeza que esto les iba a suponer. El pequeño Mobutu ha resultado ser un dictador congoleño de baja estatura que lleva años dirigiendo con mano férrea la comarca de Umthondo.
La Policía Nacional se presentó ayer en casa de este matrimonio albaceteño, acusándolo de financiar el golpe de estado de Mobutu en 2012 y su posterior gobierno, responsable de más de veinte masacres que habría pagado esta familia española. Tras pasar la noche en el calabozo, los acusados han sido puestos en libertad con cargos y se les ha retirado el pasaporte.
En la nevera de José Carlos y Merche aún cuelgan dibujos que el pequeño Mobutu les mandaba cada dos meses. “Ahora, con esta información, muchos dibujos cobran un sentido diferente”, explica Merche, mientras muestra una ilustración de su apadrinado, en el que un chaval de color lleva una corona y un machete y posa encima de una montaña de cadáveres. «Cuanto más horribles eran las escenas que dibujaba, más pensábamos que sufría y más dinero le hacíamos llegar», comenta Merche.
Mientras Mobutu masacraba y sometía a su pueblo, los albaceteños recibían noticias de él bimensualmente. A veces eran dibujos, a veces manualidades, como el collar de balas de kalashnikov que aún lleva Merche. “Pensaba que era un collar de macarrones”, se excusa, mientras acaricia su abalorio. «Ahora hay tantos tipos de pasta, que si fusilli, que si penne…», dice.
«Y esta pulserita hecha de dientes ahora, sabiendo todo esto, me parece horrible. Antes creía que eran los dientes que se le iban cayendo al niño, porque allí no tienen Ratoncito Pérez», declara José Carlos. «Ya decía yo que tenía muchos dientes para ser un niño, pero claro, yo no sé si por ser africanos tienen más», añade.
Mobutu N’Dongo subió al poder en 2012 tras asesinar al gobernador Mandingo. En la zona es conocido por sus excentricidades. Una de ellas fue cambiar el nombre del sábado y el domingo por el de José Carlos y Merche.
«Nos da los mismos problemas que un hijo, pero no las cosas buenas”, se queja ahora Merche. De momento, el matrimonio ha enviado una carta a la cadena Cuatro con la esperanza de participar en Hermano Mayor «y que al menos nos ayuden a acabar con esta dictadura que está destrozando nuestra familia».












En estos momentos, el caradura de Zack Morris está caminando por Sunset Boulevard, hablando con Martin Scorsese para protagonizar su nueva película. Ahora se cruza con una pareja y ella le dice al marido: «Mira, el pequeño de los Gosselaar ya está hablando solo otra vez».
Está descongelando la nevera, mientras sitúa la ropa sucia debajo. De este modo, con el hielo derretido evita gastar dinero poniendo una lavadora.
La bella Kelly Kapowsky ahora mismo está documentándose para su papel en el remake de Pretty Woman, por quinto mes consecutivo. En este preciso instante se da cuenta de que ya ha conseguido credibilidad como prostituta. «Ahora sólo falta que alguien quiera hacer el ‘remake’ y que piensen en mí para protagonizarlo», susurra para ella misma.
El gruñón director del instituto Bayside, al que recordaremos por ser un excéntrico, ahora mismo está leyendo los términos y condiciones de la nueva actualización de Javascript y subraya aquellos conceptos que le generan dudas.
Ahora mismo, el mítico Screech está echando ambientador por toda la casa. Ahora, recoloca la sábana que tapa a su abuela, fallecida hace dos meses, y de cuya pensión vive. ¡No ha perdido ese ingenio de antaño!
Elizabeth está recolectando colillas de cigarrillo del suelo de Sunset Boulevard. En este justo momento se cruza con Mark Paul Gosselaar. No se reconocen.
Lark está ahora mismo llorando en el aeropuerto de Los Ángeles. Lleva 12 horas esperando la llegada de un amigo que ha conocido por Internet: un rey zulú que le quiere dejar toda su herencia. Después de pagarle el billete, empieza a sospechar que no vendrá. ¡Menudo lío! ¡Parece una trama de Salvados por la Campana!






