Asegurando que “al principio dicen que no, pero luego seguro que se animan”, el camarero del restaurante ha regresado de la cocina con una ración de tiramisú y 85 cucharillas “por si al final el resto de los clientes del local también se anima y al final coge un poco”, según ha explicado Rubén Martínez, la única persona de su mesa (y del restaurante) que había pedido postre en ese momento.

“Al principio todo el mundo dice que no quiere o incluso lo ignora porque está en otra mesa y luego cuando lo ven siempre quieren coger un poco, así que he traído cucharillas para todos los clientes”, dijo el camarero, poniendo el tiramisú en el centro de la mesa y enterrándolo en cucharillas.

“Venga va, ya empiezo yo, que al principio no quería porque soy camarero y estoy trabajando pero me he guardado un agujerito”, dijo el camarero justo antes de coger la mitad del postre. “Siempre pasa lo mismo, sólo pide postre uno pero, si traigo cucharas para todos, al final el que quería postre se queda sin probarlo, ja, ja, ja”.

A continuación, según ha explicado Martínez, el camarero ha ido a la cocina y se ha animado a traer “algunas cucharillas más, en concreto 47 millones, por si al final se animan a probar el postre todos los ciudadanos españoles”.

“Pongo el postre en medio de todos, en Madrid”, ha dicho el camarero ignorando por completo que Rubén Martínez no tenía intención de compartir el postre con el resto de miembros de la mesa, del restaurante ni de otras comunidades autónomas.

A última hora, todos los ciudadanos de España han dicho que, aunque inicialmente no querían postre ni conocían siquiera la existencia del tiramisú o de la persona que lo había pedido, cogerán un poco porque “realmente tiene muy buena pinta”.