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Pierde a su familia y a todos sus amigos por comerse la aceituna de la vergüenza

"¿QUÉ CLASE DE ALIMAÑA SIN HONOR ES CAPAZ DE ENGULLIR LA ÚLTIMA ACEITUNA, NEGÁNDOSELA A SUS PROPIOS HIJOS?", EXCLAMA SU ESPOSA

Un ciudadano bilbaíno de 57 años dejó en estado de shock a toda su familia cuando decidió comerse la aceituna de la vergüenza durante la celebración de un aperitivo ayer al mediodía. Sin siquiera consultar su decisión, «la engulló sin tapujos delante de su propio hijo, que se quedó sin habla», en palabras de un camarero que presenció la brutal escena.

Todos los presentes en la terraza del bar «Los Pintxos de Calatrava» se levantaron de sus sillas con las manos en la cabeza, incapaces de asimilar lo que acababa de ocurrir. «Su mujer soltó un grito ahogado, fue estremecedor», relata el camarero. «Antonio, ¿qué has hecho?», exclamó su cuñado, cubriendo en vano el rostro de su hijo para que aquella situación no quedara grabada a fuego en su memoria.

«No es para tanto, joder. Pido más», se limitó a decir Antonio aún con la aceituna en la boca, indignando aún más a los afectados.

«Era un vecino normal, muy discreto, nunca una palabra más alta que la otra… hasta hoy, hubiera dicho incluso que era generoso y buena gente», comenta una vecina del barrio que acredita que el sujeto «pertenece a una familia de aquí de la zona de toda la vida, gente querida y respetada».

Aunque existe un vacío legal que no permite condenar formalmente un acto como el de este señor, sus propios familiares estudian la manera de que pierda al menos la tutela de su hijo. «Es normal que la ley no contemple algo así. ¿Qué clase de alimaña sin honor es capaz de engullir la última aceituna, negándosela a su propio hijo? Estoy destrozada pero haré lo que sea para apartar de él a la gente a la que quiero», sentencia la mujer de Antonio.

«Espero que estuviera buena porque será la aceituna más cara de su vida», añade.

Según fuentes del establecimiento, el padre de familia se quedó solo y pensativo en el local tras lo ocurrido y aún tuvo el valor de pedir otra ración de aceitunas «para llevar». Fue invitado a abandonar el restaurante.

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